OXITOCINA: EL PLACER DE SER MADRE

Un abrazo, bailar, una sonrisa o un beso son algunos de los momentos en los que nuestro cerebro se emplea para segregar altas dosis de la hormona de la felicidad por excelencia, la oxitocina. Esta felicidad la hemos disfrutado en numerosas ocasiones pero nada comparable al placer que sentimos cuando somos madres. Es precisamente este instante en el que nuestro cerebro libera más cantidad de oxitocina, que es la responsable de que el vínculo que sentimos por nuestro bebé sea el lazo más poderoso.

Aunque sus valores más altos se alcanzan con el embarazo y la lactancia, cuando el parto se desarrolla a su propio ritmo, sin ayuda de químicos, alcanzamos los mayores niveles de oxitocina que se pueden lograr en la vida, quizá sólo superados por el momento de nuestro propio nacimiento. La oxitocina es la encargada de crear las contracciones que dilatan el cuello del útero y facilitan el paso del bebé por el canal del parto.

Cuando el parto se desarrolla a su propio ritmo, sin ayuda de químicos, alcanzamos los mayores niveles de oxitocina que se pueden lograr en la vida.

 

La presencia de esta hormona en nuestro cuerpo después de que nazca nuestro bebé se relaciona además con una mayor habilidad para responder a sus necesidades ya que activa nuestros sentidos y nos ayuda a detectar y a responder de inmediato a los reclamos de nuestro bebé. Además consolida nuestra “memoria materna” por eso cuando no somos primerizas nos tomamos todo con más calma.

Lactancia: felicidad y apego

Esta hormona es también la responsable de que la leche salga cuando succiona el bebé y por lo tanto la lactancia materna contribuye a que los niveles de oxitocina se mantengan altos favoreciendo así el apego.

Por eso el contacto piel con piel y el inicio de la lactancia materna nada más nacer aumentan la concentración de oxitocina en un proceso de retroalimentación sin límites: cuánta más oxitocina segrega nuestro cerebro, estamos más calmadas, hay más amor y creamos vínculos más fuertes. Los primeros instantes, su mirada, su olor y sentir su piel nos produce un inmenso placer difícil de describir con palabras.

Cuando le das el pecho a tu bebé también se produce un incremento de la temperatura de la piel de la mama y esto le proporciona una mayor temperatura a tu bebé, este contacto piel con piel hace que no tenga que gastar energía y evita bajadas de azúcar

 

La oxitocina se produce y se almacena en el cerebro hasta que es segregada. Esta segregación se pone en marcha cuando el bebé succiona el pecho. El impulso nervioso que llega al cerebro estimula a la madre. Sin embargo esta hormona no sólo se segrega por la estimulación en el pezón, como en el caso de la prolactina, sino que los estímulos sensoriales como el tacto, el calor y el olor, liberan oxitocina materna. Por eso cuando pensamos en nuestro bebé, olemos su ropa o escuchamos su llanto podemos experimentar una eyección de leche.

¿Sabes por qué te entra ese sopor después de amamantar a tu bebé? Precisamente por la segregación de esta hormona que ayuda a reducir la ansiedad, baja nuestra presión sanguínea y fomenta que estemos más tranquilas. Cuando le das el pecho a tu bebé también se produce un incremento de la temperatura de la piel de la mama y esto le proporciona una mayor temperatura a tu bebé, este contacto piel con piel hace que no tenga que gastar energía y evita bajadas de azúcar.

La segregación de esta hormona ayuda a reducir la ansiedad, baja nuestra presión sanguínea y fomenta que estemos más tranquilas.

Durante el parto

La defensa de la oxitocina natural es precisamente una de las reivindicaciones del parto respetado, permitiendo que se produzca de forma natural y evitando situaciones de estrés o miedo, favoreciendo espacios donde poder parir libremente en manos de esa persona en la que depositas tu confianza y acompañada de quién tú elijas.

El momento del parto es el instante en el que nuestro cerebro libera más cantidad de oxitocina que es la responsable de que el vínculo que sentimos por nuestro bebé sea el lazo más poderoso.

Después del parto

Después del parto es necesario proteger ese primer instante en el que coges a tu bebé sin separaciones innecesarias y fomentando la lactancia materna, el contacto, las caricias, compartiendo olores y sensaciones, compartiendo este maravilloso primer instante de vida.

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