Entrevista | JOYAS CON LECHE MATERNA, UN TESORO DE AMOR

 

Cambió las playas en Arenys de Mar, en Barcelona, por los Andes peruanos hace cinco años. Anna Maresma, de 37, vive ahora en Lima, donde se trasladó por amor, y donde, desde hace año y medio, dedica parte de su tiempo a la creación de joyas con leche materna. Desde el jardín de la casa de sus padres en este municipio barcelonés, nos cuenta, a través de una videoconferencia vía Whatsapp, cómo el nacimiento de su hija Nunatikay -que en quechua significa “alma que florece” o “florecer del alma”- le inspiró para dar vida a este proyecto: Joyas de Crianza.

 

Joyas hechas con leche materna. Dicho así, a uno le resulta difícil de imaginar… ¿podrías explicarnos de qué se trata?

Se trata de crear joyas a partir de la leche. La leche es procesada a través de un tratamiento que se prolonga durante varios días, adquiere así un aspecto compacto, similar al de una piedra, no tiene un estado líquido. Creamos piezas únicas y personalizadas, cada joya es un tesoro de amor. Son piezas de joyería inspiradas en cada historia de maternidad o lactancia.

¿Cómo surge la idea?

Joyas de Crianza es parte de un proyecto más amplio llamado Peca! Joies Joyas que inicio junto a Bili, mi pareja, hace ya once años. Nos conocimos estudiando un ciclo formativo de grado superior en joyería artística y decidimos desarrollar nuestro propio proyecto en Barcelona a base de piezas artesanas hechas a mano. Hace cinco años nos fuimos a vivir a Lima. Peca! se comercializa muy bien en Barcelona, tanto con clientela fija como con turistas. En Perú, nuestro fuerte ahora está siendo Joyas de Crianza, con la mayoría de clientela limeña, aunque también comercializamos Peca! sobre todo a extranjeros, aunque también hay una pequeña clientela fija peruana. 

(Anna sonríe y se retira el pelo mientras cuenta el significado de Peca Joyas (primeras sílabas de Perú y Cataluña). El nombre del proyecto también hace referencia a la acción de pecar: “atrévete a darte el capricho de tener una joya diferente” y a la palabra peca como marca distintiva en la piel: “la joya no está solo sobre la piel sino que forma parte de tu cuerpo”, señala).

 

Al nacer mi hija Nunatikay hace tres años, el tema de la maternidad se hizo presente en nuestras creaciones.

 

Tras este paréntesis etimológico sobre el origen del nombre de la marca original, le insisto y vuelvo a preguntarle… pero ¿cómo llegasteis a introducir la leche materna como elemento distintivo de vuestro proyecto?

Al nacer mi hija Nunatikay hace tres años, el tema de la maternidad se hizo presente en nuestras creaciones y realizamos una exposición de joyas explicando los 7 momentos de la maternidad más importantes para mí, desde el momento en el que sentí su latido por primera vez hasta el porteo o sus primeros juegos. Esta exposición coincidió con una conversación sobre esta tendencia de hacer joyas con leche materna en un grupo de Facebook de Crianza Natural. Empecé a investigar y a preguntar sobre el tema. Comenzamos a experimentar y al final logramos perfeccionar la técnica y así es como, en mayo de 2017, nace Joyas de Crianza. Una cosa está clara, la maternidad en mi caso y la paternidad, en el de Bili, era lo que inspiraba nuestro trabajo y el ser padres nos dirigió por este camino.

¿Vale cualquier tipo de leche materna o tiene que tener unas características concretas?

La leche materna que utilizamos nos llega vía mensajero o bien la recogemos nosotros mismos en el domicilio de la clienta. Puede ser leche refrigerada, congelada o recién sacada. Una vez que la tenemos en nuestro taller, realizamos un proceso de tratamiento que dura varios días. Lo primero es esterilizar la leche y después realizar un proceso de evaporación para sacar el agua y quedarnos solo con la esencia. Después se llevan a cabo técnicas de mantenimiento y finalmente, la leche materna se mezcla con una resina y queda encapsulada.

¿Cuánta leche es necesaria para una de tus joyas?

Lo ideal son dos onzas de leche, unos 60 milímetros. Hay mamás que tienen dificultad para llegar a esa cantidad, pero con la mitad ya podemos trabajar. La leche se entrega en una bolsita especial o en un botecito esterilizado, perfectamente refrigerada. Y a partir de ahí ya comenzamos a trabajar. He de decir, que realizamos un etiquetado cuidadoso de la leche que recogemos y recibimos. Trabajamos con algo muy íntimo de cada mamá y como es lógico, no hay espacio para errores en este sentido. Además, una vez que terminamos cada pieza, guardamos la leche de cada madre durante al menos un año. Así, en caso de cualquier imprevisto, perder una joya por ejemplo, tenemos material para hacer una réplica.

 

 

Cada joya es una historia de vida, ¿cuánto tiempo se tarda en hacer una pieza de este tipo?

Tardamos entre cinco y seis semanas. Paralelo al tratamiento de la leche, realizamos el diseño artístico. Hacemos joyas para cada madre inspiradas en su historia de maternidad o lactancia por lo que hablamos con ellas y luego hacemos un boceto de lo que nos ha inspirado su relato. Se trata de una pieza única, personalizada e irrepetible. También creamos piezas a partir de otros elementos, por ejemplo una joya con el latido del bebé ayudándonos con la ecografía. Hay mamás más creativas que nos indican un poco lo que quieren y se implican más en el proceso de diseño.

 

No hay dos piezas iguales. Cada leche materna tiene un color diferente (…). Cada una es especial.

 

¿Qué materiales utilizáis para convertir la leche materna en una joya?

Hacemos piezas en oro y plata, a elección de nuestras clientas. También utilizamos técnicas de esmalte al fuego para aportar otros colores. Creamos todo tipo de joyas, pendientes, anillos, colgantes, pulseras… No hay dos piezas iguales. Cada leche materna tiene un color diferente, algunas son más blancas, otras tienen un tono más amarillo. Por eso cada una es especial. Algunas madres por ejemplo insisten en que quieren un tono más blanco, en estos casos es posible blanquear un poco aplicando un tono más blanco a la resina.

Cada una de tus joyas es un tesoro de amor…

Sí. La capacidad de emocionar con la joyería es un arte. En cada pieza hay una parte de ti. Buscamos conmover a la gente. No es solo una pieza estética, sino un lenguaje y una vinculación muy especial con nuestras clientas. Para algunas mamás es fácil sacarse la leche y pueden entregarla en el momento. A otras, sin embargo, les cuesta sudor y lágrimas. Ponen todo su empeño para poder llegar a la cantidad mínima de leche y comparten todo el proceso con nosotros, por lo que se crea una conexión muy especial. Por eso es un tesoro. La entrega de cada joya se convierte en un momento mágico. La primera que hicimos estaba inspirada en una historia conmovedora y al entregarla, todos lloramos.

 

La leche no es sólo un alimento, es darle calma y sostén a tu hijo (…). Por eso es tan hermoso y por eso muchas madres quieren plasmar en una joya ese vínculo.

 

¿Qué es para ti la maternidad?

Ser madre significa que existe un amor tan puro por el que eres capaz de darlo todo. Pero también significa darte cuenta de que tienes defectos y herencias que no deseas transmitir. Es un encuentro contigo misma. Y la lactancia materna es el acto más natural, puro e instintivo de dar amor a tu hijo.

(Risas, mientras explica que ella aún le da teta a su hija de tres años y medio).

La leche no es sólo un alimento, es darle calma y sostén a tu hijo y eso me hace feliz. Es mágico que salga alimento de tu cuerpo, es algo único e inexplicable aunque al principio, pueda doler un poco. Por eso es tan hermoso y por eso muchas madres quieren plasmar en una joya ese vínculo.

 

 

Foto de portada de Helene Gutiérrez Fotografía ©

 

 

 

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