8 CLAVES PARA UNA LACTANCIA FELIZ

Durante el embarazo nuestro cuerpo se prepara para favorecer el amamantamiento y llevar a su máxima expresión nuestra condición de mamíferas. Hablamos de un acto natural e innato que favorece la supervivencia de la especie pero conviene tener en cuenta algunos aspectos para lograr una lactancia feliz ya que no a todas nos resulta igual de fácil.

La leche materna además de ser el alimento más completo, contiene más de 3 millones de células inmunitarias que protegen a tu bebé y es la mejor forma de favorecer su crecimiento de una forma protegida, inteligente, despierta y llena de vida.

No en vano, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y la lactancia continuada hasta los 2 años de edad o más.

Cuando amamantamos a nuestro bebé no sólo lo estamos alimentando sino que además la leche materna sirve para dar respuesta a otras demandas como tengo miedo, tengo frío, me duele esto o lo otro, te necesito… en definitiva, es un elemento vital que refuerza los vínculos afectivos entre tú y tu bebé.

A continuación te mostramos algunas claves para que puedas tener una lactancia exitosa:

1. Infórmate durante el embarazo

Una de las mejores prácticas para familiarizarte con el tema es que leas revistas y artículos especializados durante los meses de embarazo. Así podrás hacerte una idea inicial y romper tabúes o creencias que rondan en nuestra cabeza y que a veces no tienen fundamento alguno. Incluso puedes acudir a algún grupo de lactancia cercano a tu domicilio para que te asesoren y puedas aclarar todas tus dudas o realizar algún taller.

2. Confía en ti misma y ten paciencia

Una de las bases para una lactancia feliz es tener confianza en ti misma y en tu capacidad para satisfacer las necesidades de tu bebé. La mayor parte de las madres somos capaces de amamantar a nuestros bebés, sin embargo aún existe el temor sobre todo entre las primerizas de no ser capaces de producir la leche suficiente. Confía en que serás capaz a menos que exista una patología o condición determinante que te impida dar el pecho. Rodéate de un ambiente favorable y evita comentarios negativos, lo único que harán es alimentar temores y crearte ansiedad.

3. Iniciación de la lactancia nada más nacer

Los expertos aconsejan la iniciación justo después del nacimiento, es decir durante la primera hora de vida del bebé. Es durante este tiempo cuando el bebé permanece en un estado de activación y alerta que le permite descubrir por sí mismo el agarre correcto de una forma innata y natural. Los expertos aseguran que el agarre precoz activa mayores receptores de prolactina, la hormona que produce la leche.

El contacto piel con piel nada más nacer es vital para favorecer los vínculos afectivos madre e hijo. Es momento de tocarse, olerse, sentirse. Tras el nacimiento, el pecho, que huele muy similar al líquido amniótico, es capaz de regular la temperatura corporal del recién nacido y lo relaja.

4. Pecho a demanda

Permite al bebé que mame del primer pecho todo el tiempo que desee hasta que él mismo lo suelte, no conviene retirarlo si ves que no ha terminado. Si quiere más, ofrécele el otro. Debe mamar tantas veces como quiera y el tiempo que desee. Recuerda que cuánta más leche se extraiga del pecho, más producción tendrás. Es importante que pases con él el máximo tiempo posible y mantener ese contacto piel con piel. Esto es fundamental sobre todo durante los primeros días. 

5. Nada de chupete las primeras semanas

Tras el parto, si das a luz en un hospital puedes solicitar al personal del centro sanitario que no le den a tu bebé biberones ni chupetes. Es importante evitar cualquier tipo de tetina que pueda confundirlo.

6. Agarre correcto

Este aspecto es vital para tener una lactancia feliz. Si el agarre no es el adecuado, la leche no le llegará correctamente a tu bebé y se pueden lastimar los pezones.

La boca del bebé debe estar bien abierta para conseguir el agarre correcto. Los dos debéis estar pegados cuerpo con cuerpo, barriga con barriga, la cara del bebé mirando hacia el pecho y su cabeza y su cuerpo deben estar en línea recta. El mentón y la nariz del bebé están cerca de tu pecho y sus labios deben estar evertidos, sobre todo el inferior bien doblado hacia abajo. Otra señal de buen agarre es que se observe más areola por encima de la boca del bebé que por debajo (agarre asimétrico).

7. Ponte cómoda

Vas a pasar muchas horas del día y de la noche amamantando a tu bebé, así que lo mejor será que te pongas lo más cómoda posible para evitar los temidos dolores de espalda y que las tomas se hagan interminables. Ten preparado un lugar cómodo para darle el pecho durante el día. Por ejemplo muchas mamás optan por un sillón. Ten a mano cojines para apoyar los brazos mientras sujetas al bebé o apoyar al bebé en caso de necesitar una mano libre. Es importante tener un buen apoyo en la zona lumbar y cervical. También puedes utilizar un reposapiés para estar más cómoda.

Es recomendable que tengas a mano todo que preveas que puedes necesitar ya que las tomas de las primeras semanas suelen ser largas.

8. Ambiente favorable para ambos

La lactancia es un acto de unión entre tú y tu bebé muy íntimo por lo que ambos debéis estar a gusto y relajados en un ambiente favorable para ambos y sin ruidos o distracciones.

La lactancia no debe doler. En caso de dolor o molestias cuando das el pecho es posible que no estés en la postura adecuada o que el agarre no sea correcto del todo. Siempre puedes consultar esto con tu comadrona o con el grupo de apoyo a la lactancia más cercano.

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